DIBUJANDO CON EL LADO DERECHO DEL CEREBRO // BETTY EDWARDS


En las librerías, tiendas de materiales y secciones especializadas en Bellas Artes encontrarás una abundante colección de manuales para aprender a dibujar con recetas y métodos diversos, pero la gran mayoría son algo repetitivos y muy anclados en la tradición y en las prácticas de copia e imitación. Los hay más generales y los hay específicos para dibujar retratos, desnudos, paisajes, flores, animales, etc. Dentro de esa otra corriente científica que se hablada al inicio de este tema cabe destacar una publicación bien distinta a las anteriores que ha tenido cierta influencia entre profesores de arte de universidades, institutos de secundaria e incluso entre maestros de primaria. Se trata de la publicación del curso "Aprender a dibujar con el lado derecho del cerebro", de la doctora y catedrática del Departamento de Arte de la Universidad de California, Betty Edwards, que se inspira en los más recientes avances en el estudio de las funciones del cerebro. Como dice su propia autora en el prólogo

"Dibujar con las capacidades del hemisferio derecho del cerebro desarrolla la habilidad para ver aún más profundamente la naturaleza de las cosas... Las verás con los ojos despiertos y alerta, con los ojos de tu artista interior"

Precisamente, su autora nos explica en el libro esa necesidad de "conectar" con la parte derecha (modalidad D) de nuestro cerebro que es - según se ha demostrado en gran número de experimentos- donde residen nuestras habilidades perceptivas y visuales . Para ello se necesita una adecuada concentración que mantenga apartado o "apagado" al otro hemisferio, el izquierdo (modalidad I) que es el dominante, pues no en vano, es el responsable de la lógica y el lenguaje. El hemisferio derecho es más "vago" y le cuesta ponerse a funcionar, ya que exige mucho "gasto" y esfuerzo por nuestra parte.

Lo que nos quiere decir Edwards es que si queremos que nuestra parte derecha del cerebro esté plenamente "concentrada" para dibujar debemos no despistarla con otras influencias externas como estar hablando con otras personas (que ponen a funcionar las "neuronas" del lenguaje") o hacer otras cosas como ver la televisión o escuchar la radio. Betty Edwards fundamenta su metodología en una serie de ejercicios que sirven para favorecer precisamente ese estado de "conciencia" en esa parte del cerebro. Algunos de estos interesantes ejercicios -como reproducir un dibujo boca abajo o empezar a dibujar el fondo antes que la figura- se te propondrán en los apartados siguientes para que experimentes y pongas a funcionar a pleno rendimiento (al rojo vivo) tu parte derecha a la hora de dibujar. Y con esto se espera que quede justificada la fotografía inicial.

 

La fotografía del niño en bicicleta  que antes has  visto tiene su explicación. Advierte su autora que no todo el alumnado lo consigue  (el adiestramiento mental al dibujo) al mismo tiempo, hay quienes necesitan domar más tiempo a su cerebro que otros. Pero como todo, es cuestión de paciencia. Dice Betty Edwards que aprender a dibujar es como aprender a montar en bicicleta, es difícil explicarlo con palabras, sólo es necesario observar y "lanzarte" cuanto antes mejor, porque cuanto más lo retrasas mas miedo le coges. Lo que sucede es que al final casi todo el mundo aprende mas o menos a montar en bicicleta pero no todo el mundo desarrolla la habilidad para dibujar, no porque no tenga habilidades (todo el mundo podría hacerlo con una adecuada práctica) para ello sino porque no ha desarrollado suficientemente el "aprender a ver" que es lo que exige de nuestra parte derecha su máxima atención. Así que...ya conoces la máxima: a dibujar se aprende...dibujando. Así que busca papel y lápiz y pon a prueba tu lado derecho.. si te deja tu lado izquierdo, claro. Debajo,  en las correspondientes pestañas,  tienes  una serie de ejercicios  inspirados en la propuesta de Betty Edwards,  te van a sorprender los resultados.

DIBUJOS INVERTIDOS 

Betty Edwards dice que las cosas no parecen las mismas cuando están invertidas. Nuestra "lógica"  nos dicta lo debe estar arriba y abajo, a la derecha o a la izquierda. Nos hacemos esquemas de las cosas y las reproducimos así porque a nuestro cerebro le cuesta más "enganchar" a la parte derecha. Cuando dibujamos una cara, nuestra parte izquierda "tira" de nosotros y comienza a dictarnos lo que es, lo que se sabe que es una cara, dónde están los ojos, la nariz, la boca. Dibujar un viejo esquema es mas fácil que enfrentarse a lo que uno tiene delante...Sin embargo, si invertimos la imagen de una cara nuestro cerebro se confunde, ya no vemos la cara sino que vemos zonas de sombras y zonas de luz, líneas o manchas que surcan el papel en blanco. Incluso cuesta en una primera impresión reconocer al personaje.

 


De hecho, debes saber que los falsificadores de firmas y documentos suelen colocar el original invertido para ver con más claridad la forma exacta de la letra. Por ello, proponer dibujar un objeto o figura invertida desarma completamente a la parte izquierda porque aquí ya la lógica no tiene nada que hacer, así que es la parte derecha la que tiene ahora que tomar las riendas, para ver a la "manera" de los artistas. 

ESPACIOS NEGATIVOS 

Otro de los ejercicios característicos incluidos en el método de Betty Edwards consiste en aprender a distinguir los espacios negativos a la hora de dibujar, a tenerlos en cuenta y usarlos como referencia real. Es otro reto que a la parte izquierda de nuestro cerebro le cuesta aceptar y por tanto, no le gusta nada. Y esto es así porque no le cabe el concepto de "vacío" cuando nos referimos a una forma. Dice Edwards que para el cerebro derecho tienen el mismo valor los espacios, los objetos, lo conocido y lo desconocido, que todo es interesante.

Es curioso observar como los niños con su visión "holística*" del mundo sí que tienen en cuenta los espacios y los formatos cuando dibujan, de ahí el encanto especial y sobre todo, las fantasías espaciales de muchos de sus dibujos. Esa visión de conjunto se va perdiendo con la edad adulta en favor del interés por el detalle y el parecido. Sucede cuando un joven o adulto aborda el dibujo de una figura recreándose en los detalles y comprueba que no le cabe entera o lo ha hecho ridículamente pequeña respecto a la hoja de papel.










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